El rey Felipe VI apareció ayer públicamente con la cara típica de un inglés tras su primer día de playa en Benidorm. Antes de que los periodistas preguntasen, él mismo se encargó de resolver las dudas. “Esto es lo que pasa por no protegerse adecuadamente”, dijo el monarca español. Más tarde se supo que las quemaduras solares se habían producido mientras esquiaba en Formigal. La situación ha hecho correr ríos de tinta en la prensa rosa, que ha aprovechado para reconstruir el árbol genealógico de los Borbones en busca del origen de su afición por el esquí. Pero aquí eso nos da bastante igual. Como lo que nos interesa es la ciencia, vamos a ver por qué el rey se ha quemado de esa manera si ni siquiera es verano.
En realidad es algo que se sabe. Hace años podría ser una sorpresa que alguien se quemase la cara con el Sol tras una visita en la nieve. Hoy en día sabemos que es algo bastante habitual. El propio Felipe VI lo debe saber, pero posiblemente se confió. Ahora bien, ¿por qué ocurre exactamente?
No solo nos podemos quemar en la nieve, sino que el riesgo podría considerarse incluso mayor que en verano. Las quemaduras solares no son un juego, por lo que es muy importante entender bien cómo y dónde se producen. Pero, sobre todo, contar con toda la información necesaria para prevenirlas.
¿Por qué son tan habituales las quemaduras solares en la nieve?
Las quemaduras solares se producen por la acción de las radiaciones ultravioleta que forman parte del conjunto de radiaciones solares. Estas pueden atravesar nuestra piel y llegar a las células, donde producen daños en el ADN y en el ARN. Hasta hace poco se pensaba que solo se dañaba el ADN, pero un estudio reciente indicó que el ARN se daña incluso antes. La cuestión es que ambas moléculas son importantes para que se sinteticen las proteínas necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Si se dañan, estas proteínas pueden contener errores, dando lugar a problemas de salud importantes. A la larga, de hecho, sabemos que se pueden producir melanomas y otros tipos de cáncer.
- CHECALO -
Para evitar esto en la medida de lo posible, nuestro organismo pone en marcha dos sistemas de protección. El primero es la síntesis de melanina, un pigmento oscuro que absorbe las radiaciones solares antes de que penetren en las células. Por eso nos ponemos morenos con el Sol. Pero la melanina es limitada. Llega un momento en que no da para más. Ahí es donde entra en juego el segundo mecanismo, mediado por el sistema inmunitario. Este se pone en marcha para atacar las proteínas en las que se ha generado el daño antes de que se sinteticen las proteínas erróneas. Esa respuesta inmunitaria da lugar a la inflamación e irritación característica de las quemaduras solares.
Si todo esto lo hacen las radiaciones del Sol, ¿por qué es aún más peligroso en la nieve? Podríamos pensar que es imposible, porque en invierno sentimos que el Sol calienta menos y, por lo tanto, daña menos. Pero no es verdad. En invierno estamos más cerca del Sol. Lo que ocurre es que, por la inclinación de la Tierra, el calor se extiende menos. Además, los rayos solares deben pasar por una área de atmósfera mayor, perdiendo energía en el proceso. Finalmente, no debemos olvidar que en invierno los días son más cortos, por lo que el Sol tiene menos tiempo para calentar el ambiente.
En definitiva, en invierno el Sol calienta menos, pero está ahí, bien cerca. También nos hace llegar sus radiaciones ultravioleta y esto es algo que se incrementa muchísimo cuando vamos a la nieve, como el rey Felipe VI.
Una cuestión de absorción o reflexión
Todos sabemos que hay colores que absorben la luz y otros que la reflejan. Por ejemplo, el negro es el que más la absorbe y el blanco el que más la refleja. Algo se considera totalmente negro si absorbe toda la luz visible del Sol y totalmente blanco si la refleja por completo. Aunque no lo parezca, no todo lo que vemos negro es completamente negro ni lo blanco es totalmente blanco. Siempre hay un pequeño porcentaje de radiación que no se absorbe o o no se refleja.
La nieve no es blanca por completo. Ya, puede parecer una broma, pero no lo es. Aun así, es mucho más blanca que el suelo sin nevar. Por ese motivo, suele reflejar alrededor de un 86% de la luz que recibe. La arena seca solo refleja un 17%, para que nos hagamos una idea. ¿Y qué pasa con esa radiación que se refleja? Efectivamente, que nos llega a nosotros. Se suma la que recibimos directamente del Sol a la que, dicho a muy grosso modo, rebota en la nieve. Por eso, las quemaduras solares son mucho más habituales cuando vamos a la nieve, como le ha pasado al rey Felipe VI.

Además, a medida que vamos ascendiendo y alejándonos del nivel del mar, las radiaciones solares serán también más intensas. En zonas de montaña, como Formigal, es muy probable quemarse si no nos protegemos.
¿Cómo evitar quemaduras solares como las del rey Felipe VI cuando vayamos a la nieve?
Si queremos evitar quemaduras solares, lo obvio es utilizar protección solar. Es importante que tenga un SPF alto, a ser posible del 50. Ya hemos visto que recibiremos muchas radiaciones ultravioleta, por lo que debemos estar preparados.
DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://hipertextual.com/2025/04/quemaduras-solares-nieve-rey-felipe-vi